ESTAMBUL, ALGO MÁS QUE SANTA SOFÍA

 

¿Tienes planeado un viaje a Estambul y quieres ver algo más que lo de siempre? Como es una ciudad empecinada en que vuelvas, no sería nada raro que en una segunda o tercera visita te apetezca conocer cosas diferentes.

Repasando innumerables blogs que aconsejan los 10, 15 o 25 mejores lugares para conocer en Estambul, me he propuesto sorprenderte. Porque si hay una ciudad llena de recovecos maravillosos, a caballo entre dos culturas y sencillamente inolvidable, esa es la antigua Constantinopla.

Es que en Súper Guía Viajera somos así, siempre queremos ofrecerte algo más que la información habitual. Una mirada propia, la opinión del especialista, en fin, todo lo que realmente va a lograr despertar tu interés.

¿Cómo no intentarlo con una de mis ciudades favoritas? Y sin desmerecer en absoluto la ingente cantidad de monumentos que tienes que ver, sí o sí. Uno no puede pasar por Estambul sin conocer Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio de Topkapi o la Cisterna Basílica. Tampoco  la Mezquita de Suleiman, el Palacio de Dolmabaçe, la Torre Gálata, el Hipódromo o los bazares.

Pero como dije, esta ciudad es algo más que sus magníficos escenarios históricos, vestigios de un pasado imperial arrollador. Tiene ese pellizco especial, una vida palpitante que se respira también en los barrios menos turísticos, mezclada con gentes de todo tipo. Gentes que por lo general, son increíblemente amables y cariñosas con el visitante.

Este post va dirigido al  repetidor o al afortunado que dispone de algo más que los 3 o 4 días de rigor. También a los curiosos, que nunca se quedan con la primera impresión y prefieren profundizar.

Te invito a acompañarme en este recorrido alternativo para que tú, como yo, acabes rendidos a los pies de Estambul.

 

BARRIO DE ORTAKÖY

En el distrito de Beşiktaş, recostado sobre la orilla europea y bajo la tutela del puente Intercontinental, te espera el barrio bohemio de Estambul. Ortaköy no está en plena zona turística, sino algo más retirado, Bósforo adentro y es justamente el mejor mirador del estrecho. Existen varias maneras de llegar, desde el ferry hasta un taxi compartido.

Cerca de tu destino, los impresionantes palacios de Dolmabaçe y Çırağan, hoy convertido en hotel de 5 estrellas, relucen como joyas al lado del agua. El epicentro del barrio es el embarcadero, desde donde verás la preciosa mezquita de Mecidiye, conocida como la mezquita Ortaköy. Justo enfrente, en el lado asiático, se alza el delicado palacio de Beylarbeyi, la residencia veraniega que mandara construir el sultán Murat III.

algo más de Estambul

La mezquita, de una belleza neobarroca asombrosa, se erigió en el siglo XVIII para que la familia real pudiera orar en ella durante las vacaciones. Es una de las postales inolvidables de la ciudad, casi flotando a orillas del Bósforo y con el impresionante puente colgante a su espalda. Este puente, de un kilómetro y medio de longitud, fue el primero en unir las orillas europea y asiática de Estambul. Si te gusta correr, la maratón de la ciudad lo atraviesa cada octubre. Así podrás decir que has comenzado en un continente y terminado en otro.

El barrio tiene mucho encanto, tanto a la hora de la puesta de sol, que resulta mágica desde aquí, como los fines de semana. Generalmente está muy concurrido los domingos por la mañana, coincidiendo con el mercadillo, pero vale la pena a cualquier hora. Es perfecto para comer o tomar algo en cualquiera de las muchas terrazas que se asoman al Bósforo. Personalmente, no dejaría de probar el kumpir,  patatas al horno con todo tipo de rellenos que son una especialidad del lugar. Aún más delicioso con estas fantásticas vistas.

 

KUMKAPI

Uno de los rincones más coloridos y marchosos de la ciudad es el barrio de Kumkapi. A tiro de piedra del Gran Bazar (solo tienes que caminar hacia el mar 700 m por la calle Bali Paşa Ykş), el panorama cambia por completo.

Te meterás de lleno en el barrio pescador de Estambul, bullicioso a todas horas. A orillas del Mar de Mármara, tanto la plaza como las callejuelas que la circundan rebosan de pescado fresco. Durante el día, muchos estambulíes se acercan a comprarlo y por las noches es el turno de las decenas de restaurantes especializados en productos del mar.

Si bien hay turistas por allí, también abundan los turcos y el color local predomina. En cualquier momento se monta una fiesta, ya sea en la calle o sobre las mesas de los establecimientos. Todo el mundo canta y bebe raki, la bebida nacional por excelencia, tanto nativos como extranjeros invitados al jolgorio.

Kumkapi market

Es un barrio diferente donde, algo más retirado de la zona de restaurantes, verás un Estambul auténtico. Casas otomanas en diversos estados de conservación, ropa tendida, estrechas calles adoquinadas y un ambiente especial y poco turístico.

Por no hablar de lo bien que se come, todo el producto es fresquísimo, incluso cuando lo pides van y lo compran en los puestos. Porque por la noche también están abiertos, así que tú elige y ellos te lo traen directamente del mercado. Mejor imposible.

Los precios son perfectamente asumibles, inferiores a los del Puente de Galata, otro de los rincones marineros de Estambul, más enfocado a los visitantes.

No te pierdas la experiencia de cenar en Kumkapi, será otro de tus buenos recuerdos de Estambul.

 

ISLAS PRÍNCIPE

Si te apetece algo más natural, en medio de una preciosa vegetación, donde no haya ni coches, te recomiendo darte un paseo por las Islas Príncipe.

Este archipiélago, compuesto por 9 pequeñas islas en el Mar de Mármara, ha sido el refugio de aristócratas repudiados y cárcel de príncipes. Incluso aquí vivió León Tolstoi cuando Stalin lo expulsó de la antigua Unión Soviética. Poco a poco fue transformándose en el lugar elegido por las clases pudientes para retirarse del mundanal ruido. Aunque luego lo cambiaron por la costa mediterránea y dejaron atrás magníficas villas construidas por turcos, griegos, armenios y judíos con pasta.

A 20 km de la ciudad, hoy en día las islas o Adalar, como se las conoce, ofrecen un respiro al sufrido habitante de la gran urbe. Y por qué no, también al turista a tiempo completo, necesitado de un pequeño break en sus correrías.

algo más de Turquía  

Una isla llamada Büyükada

Se trata de la isla mayor, que solo tiene unos 5 km cuadrados, y vive ajena al resto del mundo, como sus hermanas. Aquí no llegan los vehículos a motor y dudo que lo hagan las tecnologías. Una vez que hayas bajado del ferry, los medios de transporte son carruaje de caballos, lomo de burro, bici o tus piernas. Así que ya sabes cuál es el más barato.

Se puede tomar el ferry público en varios muelles, Kabataş, Kadiköy, Bostancı o Sirkeci, utiliza el que tengas más cerca. Y disfruta de la hermosa travesía mientras te vas alejando del Cuerno de Oro y la grandiosidad de los monumentos. Solo por el viaje, ya vale la pena, porque navegar en Estambul es algo más que subirte a un barco, supone embriagarte de belleza.

La travesía dura alrededor de una hora y media desde el muelle de Kabatas, que es el más cercano, y a precios totalmente asequibles.

Cuando pongas un pie en tierra, te enamorarás inmediatamente de este lugar atemporal, cuajado de flores y con su propio ritmo. Hay muchas cosas que ver, como los majestuosos palacetes de madera o las casonas de la época dorada que conocieron mejores días. Si vas en verano, llévate el bañador, existen variedad de playas y calas donde refrescarse. Y, cómo no, una agradable ruta de senderismo ascendente y circular hasta la colina Aya Yorgi.

Los restaurantes de pescado son estupendos y con unas vistas inmejorables, así que no dudes en reservarte un día para las Islas Príncipe. Forman parte de ese “algo más” que te ofrece Estambul.

 

BARRIO DE EYÜP

Una buena manera de convertirte por unas horas en habitante de la ciudad y no solo turista, es acercarte al barrio de Eyüp. Es una de las zonas más tradicionales y conservadoras de Estambul, sobre todo por su famosa mezquita, Eyüp Sultán.

Esta mezquita ocupa el cuarto puesto en la jerarquía de lugares sagrados del islam, después de La Meca, Medina y Al-Acsa en Jerusalem. Por lo tanto, es enormemente venerada y visitada por los peregrinos durante todo el año. Aquí está enterrado uno de los más fieles ayudantes de Mahoma, Ayyub Al-Ansari y la espiritualidad se respira en todo el lugar. Especialmete en viernes, el día de mayor afluencia, obligatorio para los hombres y opcional para las mujeres.

Desde el momento en que entras, te das cuenta de que ésta no es una mezquita más, sino un sitio de especiales connotaciones para los musulmanes. Aunque puede que te encuentres con alguna visita turística, el clima de recogimiento es muy distinto al de los grandes templos de Estambul.

El barrio está situado cerca del Cuerno de Oro, en la parte europea de la ciudad, y la mejor manera de llegar es en autobús. Desde la estación de autobuses de la Universidad, en Beyazit, tienes que tomar el 39B en dirección a Eyüp. Si te lías, no pasa nada, siempre habrá uno o más turcos dispuestos a ayudarte, aunque sea por señas, algo más que reseñar sobre su amabilidad.

cafe pierrelotipepesi  

Café de Pierre Loti

Es la otra atracción imprescindible del barrio, junto con el sugerente cementerio que discurre a lo largo de la colina de Eyüp. Es una subida importante, te recomiendo utilizar el teleférico para llegar al mirador y luego, bajar caminando.

Arriba te encontrarás con el famoso café, uno de mis rincones favoritos de la ciudad y casi te diría que del mundo.

La belleza de las vistas sobre el Cuerno de Oro excede mi capacidad de descripción, solo te aconsejo que vayas y las disfrutes por ti mismo. Son únicas e inolvidables, tanto de día como de noche.

 

PASAJE DE LAS FLORES Y HOTEL PERA PALACE

Cambiamos de ambiente, como corresponde a una ciudad de quince millones y medio de habitantes, donde se puede encontrar de todo. El Pasaje de las Flores, Çicek Pasaji en turco, es un delicioso anacronismo en la parte moderna de Estambul.

Muy cerca de la plaza Taksim, epicentro de la urbe más actual, y sobre la famosa calle peatonal İstiklâl, encontrarás una galería con aire francés. En la época glamurosa del Orient Express, esta calle era el corazón cultural y social de la ciudad, por eso se había construido allí el teatro Naum.

pasaje de las flores

Corría el año 1870 cuando un incendio lo redujo a cenizas y en su lugar se levantó el actual edificio, que acogío tiendas de lujo y viviendas. En ese momento se lo conocía como Hristaki Pasaji, y estaba orientado hacia el público más pudiente.

Después de la Revolución Rusa de 1917, muchos exiliados encontraron refugio en Estambul. Las mujeres de los burgueses rusos empobrecidos, que siempre necesitaban algo más de dinero, comenzaron a vender flores en el pasaje. Fue tanto el éxito que propicio un cambio de nombre que aún perdura.

En los años de la Segunda Guerra Mundial, empezaron a florecer las tabernas en los locales y después de una cuidadosa restauración, se quedaron aquí.

Actualmente, el histórico edificio del siglo XIX reúne restaurantes y bares muy animados bajo un dosel de vidrio. Es un edificio representativo del gran estilo arquitectónico del Segundo Imperio, que permite atisbar la importancia de Estambul en esas épocas. Y que merece mucho la pena conocer en tu visita a la ciudad, sobre todo si quieres probar auténtica comida turca.

Hotel Pera Palace

Ya que estás por el barrio, te recomiendo caminar unos 700 m en dirección al Cuerno de Oro y hacer una parada aquí . Un establecimiento emblemático de Estambul, refugio de intelectuales, diplomáticos y artistas de todo pelaje.

hotel y algo más

Aquí terminó de escribir Agatha Christie su famosa novela “Asesinato en el Orient Express”, en circunstancias un tanto misteriosas. También pasó por sus habitaciones un Ernest Hemingway ejerciendo de corresponsal de guerra. Pero no solo ellos, Mata Hari, Trotsky, el rey Eduardo VIII de Inglaterra o el emperador Francisco José I se alojaron en él. Incluso se conserva como un pequeño museo la habitación 101. En ella instaló su base de operaciones en 1923, Mustafá Kemal Ataturk, fundador de la República de Turquía.

Muchas de las habitaciones conservan el nombre de antiguos e ilustres habitantes y todas se pueden reservar, menos la citada 101. Pero te sugiero que te acerques no solo para ver el magnífico edificio. El hotel cuenta con una pequeña y deliciosa patisserie donde tomarse un té con pastas resulta una experiencia sublime. No te la pierdas.

A estas alturas, me doy cuenta de que voy a necesitar otro artículo para completar la información que quiero compartir. De esta forma te podré contar algo más sobre esta inspiradora ciudad, poderosamente adictiva, a la que siempre querrás volver.

 

¡Nos vemos en el próximo post!